Domingo III Del Tiempo Ordinario - 24 de enero DE 2021



"Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron"



+ Dios escoge personas para ayudarle. Jonás, Pablo, Pedro, Andrés, Santiago y Juan nos representan a cada uno de nosotros, llamados hoy a ser colaboradores de Dios. Cada uno con sus características, virtudes, defectos, historia y personalidad.

+ Las lecturas coinciden en una invitación a la conversión. Se diferencian en los argumentos. En Jonás es una advertencia ante la próxima destrucción de la ciudad. Jesús, en el Evangelio, cambia el tono de amenaza y propone una “Buena Noticia”. La conversión es para acceder a un bien (el Reino), más que para escapar de un mal. En la propuesta de Jesús hay un tono positivo y lleno de esperanza.

+ La respuesta de los 4 discípulos llamados por Jesús es ejemplo de disponibilidad, libertad y desprendimiento. El domingo pasado veíamos cómo Andrés y Pedro conocieron a Jesús. Hoy, como los hermanos responden “inmediatamente” la propuesta de seguirlo. Dios sigue llamando hombres y mujeres a un seguimiento más radical, de mayor dedicación al apostolado y la evangelización. La 1ª lectura relata el éxito del ministerio de Jonás y la infinita capacidad de Dios para perdonar y reconocer nuestros deseos y esfuerzos por mejorar. Por sus palabras, gran cantidad de personas cambiaron su vida. ¡Nuestro testimonio puede ayudar a muchos!





+ Pablo propone una sana relativización de realidades, que a veces, nos parecen demasiado absolutas y radicales. Esto no significa perder la seriedad, gravedad e importancia de la vida. La propuesta apunta más bien a la libertad, a no depender y apegarnos a nada, por buenas y valiosas que sean las personas y situaciones que nos rodean. Vivir el matrimonio y la familia “como si no” se tuviese no es valorarlo menos, sino quitarle expectativas y exigencias desmedidas.

+ Cuando yo era niño, pensaba que sería feliz cuando llegara a la E. Media. Entonces pensé que lo sería cuando estudiara en la universidad. Y luego cuando trabajara… Y cuando me casara y tuviera hijos. Y los que tienen hijos serían felices cuando los hayan educado… Y así podemos condicionar la felicidad a lo que logremos o las metas que nos pongamos. Y si no soy feliz hoy con lo que soy y lo que tengo, no lo seré automáticamente cuando alcance eso que anhelo.

+ Ser feliz sin depender de lo que tenga o no tenga, ser feliz no por factores externos. Ser feliz valorando lo que hay en mi vida, pero con la libertad de saber que no soy dueño de nada. Sólo de mi libertad. No soy dueño de mi familia ni de mis amigos. No soy dueño de mi cuerpo ni de mi salud. No soy dueño de mi inteligencia ni mis capacidades. No soy dueño de mi trabajo ni de mi vocación. Sólo soy dueño de decidir cómo quiero vivir esas realidades, cómo quiero aprovecharlas. Puedo perder todo lo exterior. Pero nadie me puede quitar lo que hay en mi interior. Cómo quiero vivir es mi tesoro y allí se juega que logre ser feliz.